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comienza la pretemporada con las ilusiones renovadas

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Volveremos a Soñar ( Binaced 6 Bolea 2)

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Una vez un equipo tuvo un sueño. Un grupo de jóvenes amigos se unió para competir y lo hizo tan bien que llegó al último partido del año con opciones de promoción. Vieron caer a la generación anterior a las puertas del éxito, aprendieron de ellos y querían que este cuento acabara con final feliz. El sueño se hacía más real en el minuto 3 con el gol de Aitor, que fue el más listo y pescó un balón en una jugada embarullada en área rival para poner por delante al Bolea y para hacer creer a una marea roja que se desplazó en masa para apoyar. Poco a poco se iban haciendo al partido los nuestros a pesar de los nervios, tocaban con rapidez el balón a pesar de un césped eterno que hacía que la pelota se frenara y convertía en válido casi cualquier lanzamiento que rodara por él, cosa que les favorecía por la velocidad endiablada de algunos de sus jugadores. En un balón que quedó muerto a unos veinticinco metros de portería encontró la igualada el Binaced, con un disparo de bandera que se coló por la escuadra ante el que nada pudo hacer Carranza. Golazo en una final. No obstante, a partir de aquí mejoró todavía más el equipo y plasmó unos minutos de buen juego, haciendo daño a su defensa rival cada vez que participaban unos delanteros entonados. En un balón peinado por Mario que sorprendió a los defensas se quedó Sanagustín solo contra el guardameta y metió el 2-1 con la izquierda y por raso. Volvía a creer la marea roja y parecía que el intercambio de golpes podía ser favorable. Todavía más minutos de buen juego, de sensación de que se podía. El Bolea luchaba en toda una final contra un gran rival, contra el cansancio de toda una temporada, contra el calor... Contra todo. Cuando mejor estaban los nuestros, llegó una jugada dudosa donde el árbitro quiso señalar la pena máxima, que supuso la igualada justo antes del descanso. A pesar de todo, el Bolea, ese equipo que es una familia unida, siguió luchando por ese sueño que se inició una tarde de agosto. De nuevo y al inicio de la segunda parte, otro mazazo en forma de golazo tremendo desde fuera del área zarandeaba al equipo, que veía que se escapaba con 3-2 el partido sin realmente haber hecho las cosas mal. El 4-2 confirmó las peores noticias posibles y, con coraje, con valentía, con la rabia de ese animal herido, intentó ir al ataque con más corazón que cabeza. Hasta el final, a pesar de los goles, los nuestros lo intentaron, ya desfallecidos, asimilando la preciosa oportunidad que se escapaba. Cayeron de pie y con la cabeza alta, unidos, siendo lo que han sido durante todo el año. Pero la afición, esa que llena autobuses y gradas y vacía sus pulmones para dar aliento, no les dejó perecer en el suelo y con el pitido final salió a levantar a unos jugadores que lo han dado todo. Los más duros lloraban y los más fuertes luchaban por seguir en pie, pero este torrente de sensaciones que ha supuesto el playoff engancha, y estos jugadores, este animal herido, se va a levantar porque quiere volver a vivirlas. Se acaba una genial temporada, histórica, llena de momentos felices, con un grupo irrepetible que nos ha regalado cosas que nunca olvidaremos y que trascienden a lo meramente deportivo. Cuando seamos mayores y echemos la vista al pasado, recordaremos cómo hemos disfrutado y nos saldrá una sonrisa acompañada de ese tan bonito lema: EL BOLEA ES UN SENTIMIENTO. Volveremos. AÚPA BOLEA